La logística es esencial para todas las empresas, al encargarse de que los productos estén en cantidad adecuada, con la calidad requerida y en la oportunidad demandada por nuestros clientes. Cuando este proceso se realiza sin errores, el tiempo y el costo se optimiza para las empresas de forma importante, haciéndolas más competitivas y mejorando su desempeño general. Por este motivo hemos realizado un listado de los errores más frecuentes que cometen las empresas, de cualquier tamaño, en logística:

Errores documentales:

El manejo apropiado de los trámites y la documentación (Aduanas, Servicios de Impuestos Internos, Bancos, Aseguradoras, Servicios Agrícolas y Ganaderos, entre otros) es uno de los elementos fundamentales en el buen desarrollo de un proceso logístico, y su descuido una de las causas más comunes de pérdida de tiempo y dinero. Vigile siempre que su proceso documental, por pequeño que sea, esté hecho bien y vaya correlacionado con el proceso físico.

No comunicarse a tiempo con su operador logístico:

Si contrató a un operador para que le maneje los procesos logísticos, debe mantenerlo informado de los movimientos de su carga, por ejemplo, si ésta llegó al puerto o aeropuerto, para no generar retrasos y cobros innecesarios.

Inexactitud de los inventarios:

Al no realizar un conteo adecuado de la mercadería en el momento de la recepción, se generarán discrepancias en el inventario, y problemas en todo el proceso documental y físico.

Contratar transporte informal:

Si quiere cerciorarse de que su mercancía esté asegurada y llegue bien a destino, y en caso de problemas le puedan responder, contrate su transporte en empresas formales que cumplan con la legislación vigente.

Mantenga siempre las grúas operativas:

La falta de mantención de las grúas puede generarle grandes cuellos de botella en los procesos de carga y descarga, si éstas se echan a perder. También pueden ocasionar serios problemas de seguridad a su personal si están muy deterioradas.

No confirmar horarios de descarga en clientes:

Esto genera cuellos de botella, fletes falsos, ineficiencias del transporte y un mal nivel de servicio al cliente.

No mezclar físicamente devoluciones con productos para la venta:

Si éstos se almacenan en el mismo sector, es probable que al momento del despacho éstos se confundan y un producto devuelto termine en manos de otro cliente. Esta situación genera confusión en los inventarios físicos y en los flujos documentales.

Tratar a los clientes internos y externos con la misma excelencia en el servicio:

Ya que uno puedo enfocarse mucho en el cliente final, pero si uno no cumple de forma eficiente con los clientes internos nunca logrará salir de la puerta a tiempo.